
La princesa Astrid de Noruega falleció el 11 de septiembre de 2026 a los 94 años, tras una vida marcada por su papel en la monarquía y su legado familiar. Nació el 12 de febrero de 1932 en Solbakken, Oslo, en un momento en que el Palacio de Skaugum estaba en obras debido a un incendio previo que lo había afectado.
A los 22 años, la princesa Astrid asumió el cargo de Primera Dama tras el fallecimiento de su abuela, la princesa heredera Märtha, consolidando su presencia en la corte noruega. Su figura quedó vinculada a la transición generacional en la realeza durante décadas.
En señal de duelo, el rey Haakon VIII ordenó que las banderas ondearan a media asta en el Palacio Real durante el día de su fallecimiento y hasta el momento del funeral, un gesto que refleja el reconocimiento a su trayectoria y contribución a la familia real.
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