Reino Unido, Canadá y Francia anunciaron este jueves que dejarán de adquirir productos originarios de los asentamientos israelíes en territorios disputados de Cisjordania, en una medida que profundiza las tensiones diplomáticas con Israel.
El gobierno británico, en un comunicado oficial, acusó al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, de promover una política de 'limpieza étnica' en la región, lo que justificaría la decisión de boicotear estos productos.
Como respuesta directa a las acusaciones británicas, Israel anunció el cierre temporal de su consulado en Jerusalén Este, una zona también considerada disputada y de alta sensibilidad política.
España, en línea con otros once países, se sumó a las restricciones comerciales contra productos provenientes de los asentamientos israelíes en Cisjordania, aunque no detalló el alcance de las medidas adoptadas.
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